Diario VI: Leer antes de quemar

Dando la vuelta a la expresión propular, en arqueología es casi tan importante descubrir como registrar. Una pieza desenterrada no cuenta nada, o al menos cuenta muchas menos cosas que una identificada y analizada en su contexto. Por eso grabar en la cueva a veces se convierte en un ejercicio de equilibrio teniendo mucho cuidado en donde ponemos el pie, no nos gustaría ser responsables de la destrucción de un vestigio de hace más de veinte mil años (ehem).

Y para muestra, esta vértebra de un oso cavernario joven de los que ocuparon la cueva en diferentes fases hace entre 34.000 y 20.000 años. La vértebra está justo en el cruce de las cuerdas. Antes de sacarla, los investigadores se encargaron de leer todo lo legible de su contexto.

 

La labor de un arqueólogo siempre incluye destruir las pruebas, pro eso el registro de cada detalle es imprescindible

La labor de un arqueólogo siempre incluye destruir las pruebas, pro eso el registro de cada detalle es imprescindible

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